Bebé llorarSi has sido madre o padre recientemente quizá te ha pasado alguna vez que tu bebé se ha puesto a llorar desconsoladamente y no has sabido qué hacer.

Al principio parece complicado saber qué le pasa: ¿será hambre? ¿sueño? ¿dolor? Si ya hace unos meses que nació, seguramente ya distinguirás diferentes tipos de llanto: si se arquea quizá le duele algo, si mueve la cabeza hacia los lados “buscando” seguramente tiene hambre…

Aún así, hay veces que llora y no sabemos por qué. Si te has visto en esa situación y te ha costado mucho conseguir que se calme, te invito a hacer la siguiente reflexión: cuando oyes llorar a tu bebé, ¿qué sentimiento te produce?¿te da pena, miedo, enfado…?¿te molesta? Si llora en público, ¿te da vergüenza? Estas preguntas te pueden ayudar a conocer tu propia relación con el llanto. Quizá cuando eras niño o niña no te dejaban llorar, o te decían “no llores, que se te pone la cara fea” o “ya eres mayor para llorar”. ¿Te suena alguna?

Tengo una buena noticia, nunca se es mayor para llorar y se ha demostrado científicamente el valor terapéutico del llanto. ¡Incluso se ha observado que las lágrimas de tristeza tienen una composición química diferente a las de alegría!

Por lo tanto, si llorar es bueno para un adulto, que tiene vocabulario suficiente, ¿cómo no va a serlo para un bebé, que no sabe hablar y es su forma de comunicarse? Incluso los niños que ya hablan necesitan llorar para expresar sus emociones.

Entonces, retomando el título de este artículo, ¿cómo puedo tranquilizar a un bebé que no para de llorar?

Imagina que te está dando una crisis de ansiedad y llega alguien y se pone a darte meneos enérgicamente (me estoy acordando de la película “Aterriza como puedas”, de la escena donde a una pasajera le da el pánico y van pasando todos en fila a “tranquilizarla”). Probablemente eso no te ayudaría… y seguro que tú no lo has hecho nunca pero todos hemos visto a alguien menear al niño como si fuera una coctelera para que se tranquilice. Si esa no es la mejor forma, entonces, ¿cuál es?

En primer lugar, tranquilizándome yo 🙂

Si tengo un bebé nervioso en brazos y me pongo cada vez más nerviosa, ¿cómo voy a ayudar a que se relaje? Tal vez ahora mismo estés pensando, “claro, eso ya lo sé, pero no es tan fácil “.

En realidad es mucho más fácil de lo que parece. En clase de yoga se aprenden y se practican diferentes técnicas de respiración que ayudan a relajarse y, por tanto, ayudan al bebé a calmarse. Para mi, aprender a observar y a cambiar la respiración es una herramienta fundamental para la vida, calmar al bebé es sólo un ejemplo de lo que se puede conseguir. Por eso en mis clases trabajo mucho con la respiración y mis alumnas y alumnos han comprobado lo efectivo que es con sus bebés.

Si no has asistido nunca a clases de yoga y no conoces ninguna técnica de respiración, te regalo una:

Inspirando y espirando lentamente por la nariz, haz la siguente secuencia varias veces (no lo hagas si estás embarazada):

– inspira en 4 tiempos
– retén el aire durante 4 tiempos
– espira en 4 tiempos
– aguanta sin aire durante 4 tiempos

Puedes contar a la velocidad que quieras (lo más lentamente que puedas), lo importante es que todas las fases duren lo mismo.

Pruébalo ahora mismo durante unos minutos, si puedes con los ojos cerrados, y me escribes un comentario diciendo qué tal 🙂

Si has practicado yoga y conoces otras técnicas de respiración, ¡prueba!

Cuando tu bebé llore mucho y no sepas por qué, ¡respira!

Gracias por dejar tu comentario si te ha resultado útil este artículo.

www.yogaymaternidad.com

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